De Ángel Tomás Tomás.

 

Si hablamos de cómic en los 90, uno de sus máximos referentes es sin duda alguna Sin City, obra maestra de Frank Miller que, con su singular estilo de dibujo y sus guiones, dejó su huella en la historia del cómic. Se compone de una serie de relatos que ocurren en la ciudad ficticia de Basin City, apodada “Sin City” por sus propios habitantes debido a la corrupción reinante y a la clase de gente que se puede encontrar. En ella suceden las más variadas situaciones dentro del género negro, dejando ver en cada historia a los habitantes de la ciudad y lo que se cuece en ella.

He aquí una lista de razones para leer esta obra:

El color está sobrevalorado

No hace falta un dibujo colorido para demostrar que sabes dibujar y que dominas los tonos, y esto es algo que el Frank Miller demuestra con creces en sus historias. Valiéndose del blanco y negro, los contrastes y las siluetas, consigue dibujar con una calidad increíble todo un mundo donde no es necesaria la luz o el color, excepto en contadas ocasiones donde los colores chillones resaltan para dominar las páginas.

 

En un callejón de Sin City puedes encontrar cualquier cosa

Héroes, antihéroes, prostitutas, criminales, asesinos, mafiosos… todos ellos tienen cabida en los callejones de Sin City, donde todo es posible, donde habitan personas capaces de hacer lo que sea por sobrevivir. Todos ellos son puestos a prueba en una ciudad donde reina la corrupción y no existen buenos o malos, solo personas cuya moral será puesta a prueba de las formas más duras y extremas.

 

El género negro nunca estuvo tan vivo

Cuando se publicó la primera historieta de Sin City, en el año 1991, el género negro estaba en sus horas más bajas. Frank Miller no solo consiguió revivirlo, sino también hacerlo volver con más fuerza que nunca, rejuveneciéndolo y poniéndolo de moda una vez más en Estados  Unidos, siendo un gran exponente del denominado “neo noir”, o la nueva ola del género negro.

 

No siempre una obra tan buena es tan personal

Miller creó, guionizó y dibujó Sin City al completo, gracias a lo cual tuvo total libertad para su obra sin agentes externos que le obligaran a hacer tal o cual cosa (como ocurre a menudo en las grandes casas de comics). Y es que el blanco y negro era algo totalmente inusual en los comics comerciales de esos años enfocados al gran público, pero en manos de Miller, alcanzaría una fama nunca antes vista en esos años por un cómic de este estilo.

 

Todas las historias están conectadas

Aunque cada historia esté protagonizada por un personaje concreto, muchas veces podemos encontrarlos en otras historias con breves apariciones o incluso como secundario ayudando al protagonista actual de la historia. Este es el caso de Marv entre otros, uno de los personajes más recurrentes en Sin City, quien se deja ver más que a menudo en las historias de los demás, dando a veces la impresión de que muchos están siempre, de alguna manera, en todas las historias. Sin embargo, el nexo común de todas ellas es que ocurren en la misma ciudad, (Ba)Sin City.

 

El entretenimiento está servido

La variedad de historias, su calidad, su estilo y su contenido garantizan a los fanáticos del comic un rato más que agradable, y para los amantes del género negro una cita obligada a la ciudad del pecado. Redención, lucha de poder, venganza o simplemente hacer lo que es correcto. Cualquier cosa es posible en las páginas de Sin City.

 

ADVERTENCIA: Mantener fuera del alcance de los niños:

Violencia explicita, desnudos, antihéroes…  Y es que la brutalidad y la crudeza están servidas. Ni héroes que luchan contra el mal ni villanos estereotipados. Aquel que crees que es el bueno puede tener un pasado horrible, practicar un oficio indecoroso, ser un vulgar matón o simplemente la clase de persona que no querrías encontrarte por la calle.

 

En definitiva, Sin City es una obra más que recomendable para cualquier lector que acostumbre a las historias duras o de género negro y para cualquier persona que desee iniciarse en los comics con buenas historias y un gran dibujo. Su estilo, sus personajes y sus escenarios lúgubres, todos ellos creados por Miller, conforman un comic único donde la libertad creativa y la experiencia de un escritor y dibujante nato confluyen para dar forma a una obra irrepetible.

 

“Tienes que dar la cara por tus amigos. A veces, eso implica la muerte. A veces, matar a un montón de gente. “