Recuerdo hace algunos años leer una anécdota en la que a uno de los grandes productores de cine le ofrecieron comprar los derechos de un libro para el cine, eran 25.000 dólares, el productor rechazó la propuesta, el libro no le interesaba. Tiempo después esa obra en encaramó a lo alto de las listas de éxitos, entonces el magnate se puso en contacto con la persona que le había ofrecido el texto para comprarlo, lo hizo pagando 200.000. El vendedor le inquirió:

-Hace unos meses no quisiste el libro, y te hubiera costado casi una décima parte de lo que hoy has pagado. ¿No crees que te equivocaste?

– No, hace unos meses el libro no valía lo que pedias, hoy si vale lo que pago.

 

Y diréis, ¿A dónde quiere ir? Pues esa historia me vino a la cabeza el otro día, cuando León Benavente rememoraba que Murcia fue la primera ciudad donde actuaron, en aquella recordada Sala 12 y Medio. Es habitual que Mikel Izal evoque el paso por esas pequeñas salas en sus primeras visitas a Murcia, Mujeres tambien lo hizo. Hay muchos más ejemplos, Sidonie Lori Meyer estuvieron en el Lemon Pop cuando eran unos desconocidos para el gran público, recuerdo ver a Viva Suecia teloneando a Modelo de Respuesta Polar, a Rey Lobo en un CreaMurcia, por el que han pasado artistas de la talla de Diego Cantero (Funambulista), Rozalén, Raúl Frutos, Road Ramos… Artistas que hoy son reconocidos, que llenan auditorios o  son respetados por sus compañeros de la escena. En la primera edición del Rin Ran Suena tuvo a Tangerine Flavour (en la actualidad los podemos ver en multitud de festivales), a Hoonine con su anterior formación, Kracauer (hoy Pieles Sebastián) … En la segunda edición a Carmesí (flamante fichaje de Sony) o Arde Bogotá, grupos que hoy son cabeza en muchos carteles, pero sólo unos pocos pudieron levantar la mano el otro día cuando Abraham Boba preguntó quien estuvo en ese concierto. Esa satisfacción de decir «yo estuve allí» no te hace mejor o peor, no te gusta más un grupo por haberlos descubierto antes o después, pero si te da un cierto orgullo de pertenencia, de saber que tu pasión no es fruto de una moda, nació de un afán por descubrir, una actitud que te diferencia de la masa, que te hace parte de una historia, de una carrera, una banda siempre recordará aquellos que estaban cuando no eran más que un proyecto, cuando llegaban a una ciudad sin saber quien los acompañaría en la sala. Un grupo sabe que ellos son pasajeros en su viaje, un viaje que iniciaron cuando todos cabían en una furgoneta aunque hoy revienten estadios. Si algún día quieres subirte a esas vivencias no hay más camino que arriesgar, no tienes más opciones que experimentar, no hay más solución que transitar a lo desconocido, de ir a un concierto media hora antes para escuchar al telonero, de salir a tomar una caña y entrar en una sala a descubrir quien toca esa noche, de mirar nuestra agenda, escuchar los grupos que no conoces, investigar sobre ellos e ir a ayudar que esos primeros pasos no los den solos, así algún día veras a Arde Bogotá en el Wizink Center y pensaras Yo los vi un domingo de febrero de 2019 en el Rin Ran. 

Apoya, experimenta, acompaña, crece, arriesga, en definitiva, sé parte de la historia de ese grupo, ellos nunca te olvidaran.