Murcia volverá a abrir sus puertas —literalmente— a la arquitectura y al urbanismo con la segunda edición de Open House Murcia, el festival internacional que permitirá descubrir algunos de los espacios más singulares de la ciudad del 13 al 15 de marzo. Durante tres jornadas, vecinos y visitantes podrán acceder a 40 edificios y enclaves arquitectónicos habitualmente cerrados al público, además de participar en 26 actividades culturales que completan la programación del evento.
Bajo el lema “Entre lo visible y lo invisible”, la iniciativa propone una mirada distinta sobre la ciudad, invitando a explorar tanto grandes edificios institucionales como espacios cotidianos que forman parte del tejido urbano murciano. El festival se integra dentro de la red internacional Open House Worldwide, presente en más de cincuenta ciudades de todo el mundo y nacido en Londres en 1992 con el objetivo de acercar la arquitectura a la ciudadanía.
Una ciudad que se abre a sus espacios
Durante el fin de semana del festival, los participantes podrán recorrer edificios históricos, viviendas privadas, locales comerciales y espacios culturales acompañados en muchos casos por los propios arquitectos, diseñadores o especialistas que han participado en su concepción, restauración o transformación.
Entre los lugares que repiten tras el éxito de la primera edición se encuentran algunos de los espacios más emblemáticos de la ciudad, como el Edificio Moneo, la Casa Consistorial, el Teatro Romea o el Teatro Circo. A ellos se suman nuevas incorporaciones de especial interés, entre las que destacan el Palacio de San Esteban, diversas viviendas de arquitectura contemporánea o espacios comerciales como el restaurante Tándem o el estudio del tatuador Ganga, que muestran cómo el diseño arquitectónico también forma parte de la vida cotidiana.
La programación incluye más de 250 sesiones de visitas guiadas, lo que permitirá a miles de personas descubrir la diversidad de estilos y épocas que conviven en el paisaje urbano murciano. En la pasada edición, celebrada en 2025, el festival ya reunió a más de 11.000 asistentes, consolidándose como una de las iniciativas culturales más participativas de la ciudad.
Actividades para redescubrir la ciudad
Además de las visitas a edificios, Open House Murcia propone una amplia agenda de actividades paralelas que buscan activar los espacios desde perspectivas culturales y creativas. Entre ellas destacan rutas urbanas temáticas —los denominados Open Walks—, talleres, charlas, conciertos y propuestas dirigidas a público familiar.
Algunas de estas experiencias permitirán, por ejemplo, recorrer la ciudad siguiendo itinerarios vinculados a la arquitectura escénica o explorar el patrimonio urbano a través del juego y la creatividad. Otras actividades invitan a vivir los espacios desde un enfoque sensorial, con propuestas como catas o encuentros culturales en lugares poco habituales.
Arquitectura para comprender la ciudad
Para los organizadores, el festival pretende mucho más que abrir edificios: busca generar una nueva relación entre la ciudadanía y su entorno urbano. La directora del proyecto, Gemma González, ha señalado que la iniciativa aspira a que los murcianos puedan mirar su ciudad “con otros ojos”, descubriendo el valor arquitectónico, histórico y cultural de espacios que a menudo pasan desapercibidos.
En este sentido, el evento reúne proyectos de distintas épocas —desde edificios históricos hasta intervenciones contemporáneas—, ofreciendo un recorrido que refleja la evolución de Murcia y la diversidad de formas de entender la arquitectura.
Con su segunda edición, Open House Murcia se consolida así como una cita destacada dentro del calendario cultural de la ciudad, transformando durante un fin de semana el paisaje urbano en un gran museo arquitectónico abierto al público, donde cada edificio cuenta una parte de la historia colectiva de Murcia.

