Crudo Pimento en el Cervantes: una noche para escuchar el fuego
Por Joaquín Jose Iniesta Sánchez
Hay bandas que no se limitan a tocar: desafían, retuercen, inventan. Y luego está Crudo Pimento, ese dúo murciano que ha convertido la mezcla imposible en una forma de vida. El próximo sábado, a las 20:30, el Teatro Cervantes acoge un concierto organizado por la Asociación Azarock, una cita que promete ser tan imprevisible como magnética, tan visceral como profundamente artesanal.
Crudo Pimento —formado por Inma Gómez y Raúl Frutos— lleva más de una década construyendo un universo propio donde el blues pantanoso, el folk primitivo, la psicodelia, el ruido, el flamenco mutado y la experimentación acústica conviven sin pedir permiso. Instrumentos construidos a mano, afinaciones imposibles, percusiones que parecen salidas de un taller de alquimia sonora: su directo es un ritual que no se parece a nada más.
En el Cervantes presentarán un recorrido por su trayectoria, desde los primeros discos hasta su etapa más reciente, marcada por una energía más eléctrica y un pulso rítmico que roza lo tribal. No es un concierto para espectadores pasivos: es una experiencia que se siente en el pecho, en la piel, en ese lugar donde la música deja de ser sonido para convertirse en impulso.
La Asociación Azarock, que lleva años apostando por propuestas que amplían el mapa musical de la ciudad, encuentra en Crudo Pimento un aliado perfecto: una banda que no entiende de etiquetas, que se mueve entre géneros como quien atraviesa habitaciones de una misma casa, y que convierte cada escenario en un territorio nuevo.
El sábado, el Cervantes no será un teatro: será una cueva, un taller, un laboratorio, un pequeño mundo donde todo puede pasar. Y con Crudo Pimento, normalmente pasa.
La fotografía del cartel es de Joaquín Clares.

